Configuraciones multimonitor ante la realidad: la multitarea no se nos da bien

Las configuraciones multimonitor han sido desde hace tiempo una de las opciones preferidas por usuarios profesionales para aprovechar al máximo las ventajas de la multitarea, y es habitual encontrar esas configuraciones en el ámbito de los desarrolladores software.

Sus ventajas, no obstante, cada vez generan más debate. Los actuales monitores con resoluciones elevadas y con formatos ultrapanorámicos favorecen dar el salto a una configuración de un único monitor, a lo que se suma otro hecho cada vez más apoyado por estudios: el de que los seres humanos solo podemos centrarnos en una cosa a la vez.

Nos gusta la multitarea, pero no podemos con ella

Lo trataban de demostrar en un estudio de la Universidad de Michigan por ejemplo, en el que usaron imágenes por resonancia magnética (IRM) para analizar el comportamiento de varios usuarios al realizar varias tareas en paralelo. El resultado fue claro: la función ejecutiva del cerebro, que actúa como directora de orquesta, nos aparta de las distracciones cuando quiere llevar a una meta. Por eso cuando estás escribiendo un WhatsApp no te enteras (al menos, nos ocurre a muchos) de prácticamente nada de lo que pasa a tu alrededor, por ejemplo.

Ese es el principal argumento de la crítica a las configuraciones multimonitor, que favorecen entornos multitarea en las que pasan muchas cosas a la vez y en la que recibimos información de diversas fuentes constantemente y al mismo tiempo. Eso, indican esos estudios, no favorece la productividad.

Hay quien evidentemente ha sabido aprovechar las virtudes de esas configuraciones, pero cada vez hay alternativas más potentes para favorecer un entorno de productividad que nos haga olvidarnos de las configuraciones multimonitor.

Escritorios virtuales como potencial solución

En primer lugar, los monitores de alta resolución (4K e incluso 5K)permiten que contemos con escritorios con un amplísimo área de trabajo en el que tener diversas ventanas. Lo mismo ocurre con los monitores ultrapanorámcios, en los que ese interminable área de trabajo que es básicamente el que lograríamos con una configuración multimonitor nos permite también mostrar mucha información en el espacio de trabajo. El problema de la multitarea persiste en estas configuraciones, así que, ¿qué hacer?

Algunos usuarios recomiendan acudir a los escritorios virtuales, presentes en Linux, macOS y Windows, y que permiten crear entornos de trabajo (y ocio, claro) distintos a los que podemos acudir cuando lo necesitemos, organizando esos escritorios por tareas.

De ese modo ocultamos información que no necesitamos en cierto momento y ayudamos a que esa directora de orquesta trabaje sin tantas distracciones. Evidentemente cada situación es un mundo y habrá escenarios en los que efectivamente una configuración multimonitor sea no solo interesante, sino necesaria. Para muchos otros ámbitos, no obstante, el debate está servido.

Menos, dicen, puede ser mucho más. ¿No os parece?

Fuente: Xataka


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