Biopiratería: Un delito económico que amenaza a la biodiversidad

biopiratería

Como ya es una grata costumbre, hoy ponemos a tu consideración otro interesante artículo escrito por nuestra colega María Victoria Marchisio* sobre un tema que para muchos nos es nuevo y que atinadamente hoy tendrá la oportunidad de salir a la luz pública.

La idea es cerrar filas en torno a la causa y poder obrar en todos los escenarios posibles para combatir con estas actividades que atentan a la flora, la fauna e inclusive a las poblaciones nativas. Contamos con tu apoyo y difusión.

En esta ocasión se tratará el tema de la biopiratería, muy peligroso, existente y muy difundido, lastimosamente, pero que merece tener el chance de ser leído por tí y sobre todo ser difundido para ponerlo en el «tapete» y que no siga ignorado a propósito.

La biopiratería, en pocas palabras, son las prácticas de explotación, manipulación, exportación, depredación y lucro de recursos biodiversos. Todos estos actos están reñidos por leyes y convenciones de carácter vinculante.

Hablar de piratas siempre nos remonta a algo oscuro e inapropiado y en materia de medio ambiente no quedamos eximidos de padecerlos ya que existe una práctica ilegal –pero frecuente-, un delito que trasciende todas las fronteras y que lucra ilegalmente con bienes naturales y culturales de países en vías de desarrollo: señoras y señores, con nosotros, la “ biopiratería ”.

Esta práctica es más común que conocida y es grave, y lo peor, es que es perpetrada por investigadores y/o corporaciones que utilizan ilegalmente la biodiversidad de países tercermundistas, usurpando en muchos casos los conocimientos de comunidades indígenas o campesinas para “robarles” los secretos sobre la elaboración de productos y servicios (medicinales, por ejemplo) que dichas comunidades tienen incorporadas y arraigadas a su cultura y herencia ancestral, para utilizarlas, mejorarlas y explotarlas en beneficio de empresas poderosas, sin pedir ni obtener la autorización de sus creadores, ni pagar un peso a cambio, incluso, tras patentar las ideas ajenas, como propias.

«Consorcios que lucran impunemente de los recursos naturales marginando a poblaciones originarias y a costa de la depredación ambiental» 

La triste realidad, muy vigente aunque nos pese, indica que son escenario de esta actividad delictual algunos países de América Latina y el Caribe, también de África e India -todos subdesarrollados-. Es que a pesar de la hambruna y pobreza que tienen muchos de ellos y más allá del despegue que algunos otros están intentando, son países muy ricos en biodiversidad, en especies y ejemplares de plantas medicinales autóctonas, todo lo cual resulta muy tentador para las grandes corporaciones -farmacéuticas especialmente-, de países desarrollados, tales como Estados Unidos, entre otros.

«Lograr un equilibrio entre el saber local, la ciencia en el marco de la ética y la moral para beneficiar a la humanidad sería óptimo y no que «desembarquen» piratas que «blandiendo» espadas y dedicados al «pillaje» vulneran y degradan todo bastión de biodiversidad» 

El poder de unos países sobre otros es lo que permite, en una ecuación económica, que los ricos abusan de los pobres, deteriorando su biodiversidad a cambio de nada. De modo contrario a lo moralmente esperable, se benefician y enriquecen millonariamente a través de patentes los ricos que robaron las ideas a los originales dueños, “pobres en dinero” que no cuentan con los medios para hacer lo propio ni gozan del poder para explotarlo más allá de sus necesidades habituales.

En este contexto, existe un acuerdo internacional que esperemos pueda ayudar efectivamente a combatir la biopiratería.

Captura-de-pantalla-2015-04-01-a-las-16.31.27Confiemos que Nagoya sirva para frenar estos crímenes contra la naturaleza pero sin tu apoyo quitamos oportunidades de éxito. Únete y denuncia.-

De más está reiterar que cada vez es más urgente proteger la biodiversidad del planeta, que, sabemos se encuentra en vías de desaparición, con miles de especies ya extintas, penosamente.

Sabemos que la voluntad política es fundamental e imperiosa y que el dinero mueve al mundo, pero el equilibrio del planeta nos mantendrá con vida a todos, sólo si cuidamos de él. Ojalá de una vez por todas, prevalezca la necesidad y el instinto de supervivencia, si se quiere, para lo que nos queda, y para que quede a nuestros hijos, nietos, y a quienes vendrán.

*Es abogada argentina especializada en derecho ambiental y columnista fiel de este modesto blog . Su cuenta en Twitter es @mvmarchisio y bien hago en recomendarte seguirla.

Fuente: Natura-Medioambiental

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