¿Cómo serán los aviones del futuro, solares o eléctricos?

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Partiendo de la enorme cantidad de emisiones de efecto invernadero atribuible a la aviación y de la imperiosa necesidad que existe de controlarlas, parece claro que los aviones del futuro serán sostenibles o no serán.

A partir de este determinante podemos lanzar un sinfín de interrogantes. ¿Tendrán esta o aquella forma, se caracterizará por un tamaño menor o quizá tomará el cielo una generación de aviones gigantes que transportarán a miles de pasajeros en cada vuelo?

¿Y, acaso muchos de ellos serán hidroaviones? Al margen de estos aspectos, que desde un enfoque ambiental son detalles supeditados a su consumo energético y emisiones de CO2, la gran duda es saber qué energía limpia ganará la batalla celeste.

¿O, por qué no serán vencedoras varias de ellas? Las posibilidades son tantas como inventos factibles se desarrollen, algo que en la teoría es como hablar de un esperanzador horizonte. Y, teniendo en cuenta lo mucho que han demostrado ya energías como la solar o la eléctrica, las opciones mixtas pueden dar lugar a aparatos voladores que se apoyen en varias de ellas para constituir una alternativa viable frente al actual combustible fósil.

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Pero, aunque sumar fuentes de energías es una interesante opción que tiene las puertas abiertas de par en par, a día de hoy las opciones ecológicas que más resultados han demostrado son la solar y la eléctrica, respectivamente. Y nos referimos, lógicamente, a los dos grandes de la aviación eco-amigable: el Solar Impulse y el E-Fan, un avión eléctrico.

En ambos casos lo suyo es dejar boquiabierto al mundo con sus continuos logros. Y, puestos a hacer una labor didáctica y concienciadora, sus gestas buscan presisamente eso, sorprender batiendo increíbles récords, como la vuelta al mundo del primero, que finalmente ha tenido que retrasarse por problemas técnicos. O, por ejemplo, la última del segundo, haber ruzado recientemente el Canal de la Mancha o conseguido un máximo de 50 minutos seguidos en el aire.

En ambos casos también son prototipos de aviones y todavía tienen que recorrer un largo camino hasta consvertirse en aviones comerciales al uso, es decir, listos para que embarquemos en un vuelo regular, o por ejemplo para realizar un vuelo privado.

Solar Impulse, la fuerza del astro rey

La aviación general y, en particular, la comercial, podrían encontrar su futuro en la evolución del avión suizo Solar Impulse. Un futuro, lógicamente, verde, de un verde esperanza que consiga ofrecer un servicio de transporte aéreo equiparable o mejor que el actual con una gran eficiencia.

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Por lo pronto, el Solar Impulse 2 solo admite el peso del piloto, y poco más. El reto, por lo tanto, es ir mejorando capacidad de soportar peso para incluir pasajeros y equipaje, un gran desafío que será difícil de lograr a corto plazo. Salvo que se mejore la eficiencia de las células solares mediante innovadoras tecnologías que están a punto de explotar.

E-Fan, grandes planes de futuro

El Aorbus E-Fan es el primer avión eléctrico que cumple con los estándares comerciales para volar y, con su último récord ha completado una ruta real de vuelo.

Funciona con baterías de litio que le dan una autonomía de hata 7 horas pero aún es un modelo biplaza, aunque ya se está trabajando en el E-Fan 4.0, un modelo de cuatro plazas. Su velocidad de vuelo ronda los 140 km/h pero en pruebas alcanza los 200 km/h.

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Sus creadores están enfocados en mejorar la capacidad de las batería, así como el tiempo de recarga, si bien ya se ha conseguido mucho reduciéndola a tan solo una hora. En un futuro próximo se espera poder construir un modelo evolucionado similar a un jet de 90 asientos.

Las energías verdes están en el aire

Más allá de la decidida apuesta que tanto el Solar Impulse como el E-Fan han hecho por sus respectivas opciones, tanto uno como otro proyecto pretenden demostrar la viabilidad de las energías renovables en la aviación y también fuera de ella.

Los ingenieros responsables del gran éxito del Solar Impulse, Piccard y Borchberg no se cansan de repetir que su fin último es conseguir que el mundo hable de las renovables, ponerlas en circulación en sectores que hasta ahora les estaban poco menos que vedados, como el de la aviación.

Demostrar que la energía del sol es capaz de impulsar aviones es su meta. Eso sí, todavía con problemas tecnológicos serios, sin admitir carga y con el piloto como único tripulante. Como el amor, esta vez la pasión y entrega demostrada por Piccard y Borchberg, también las energías limpias están en el aire.

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Su gran potencial puede llegar más lejos de lo que imaginamos, tanto que no sería raro que acabaran perdiéndose en el horizonte. Eso sí, por ahora estamos en la fase de la evangelización llevada a cabo por entregados apóstoles de esta cruzada verde que busca cambiar mentalidades.

Buscando dónde aterrizar

¿Qué modelo energético se impondrá? ¿Ganará la energía solar, quizá la eléctrica, o puede que la eléctrica recargada mediante paneles solares o energía eólica? O, por qué no, también sería posible que las nuevas tecnologías nos presenten un buen día una tecnología disruptiva que lo cambien todo de un plumazo.

Aviones-del-futuroSea como fuere, no sobrestimemos la fuerza de las energías respetuosas con el medio ambiente, por muy en el aire que estén. Me atrevo a decir que hacerlo sería un error, sobre todo porque el mundo avanza persiguiendo utopías. En esta ocasión, cada vez más cercanas, y vienen hacia nosotros buscando dónde aterrizar para, con nuestro permiso, luego volver a despegar. Si consiguen levantar el vuelo, el planeta también lo hará.

Fuente: Ecologiaverde

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